sábado, 21 de noviembre de 2015

5.- DE MUDANZA

Bah! si se puede decir mudanza, mudanza... en verdad, desde abajo hacia arriba y con más ambientes.
Papá había comprado Salguero con un crédito  de la obra social policial. Era de la PFA, personal civil. Para él un orgullo pertenecer a la Institución del gallito policial, de la cooperativa  almacén, del Club en Libertador donde íbamos a la pileta en verano.
Vivíamos muy apretados y Quique y yo, crecíamos. A mí me habían puesto a dormir junto a la bilbioteca de la entrada de la casa de abajo. Mi cuna cama era grandota y al sacarle el barabdal quedaba una cama que podía convertirse en sillón de madera lustrada de día.
Mi hermano tenía una cama bajo la ventana, en el cuarto de papá y mamá. Yo ya había perdido el lugar junto a la pared. Por años dormimos todos en el mismo cuarto. Había otro, pero estaba elñ escritorio de papá, estaba todo lleno de libros y papeles y estantes. No se veía la pared. Bajo la ventana que daba al patiecito interno con la pileta de lavar, estaba el cajón de los juguetes diarios. Esos no eran de cuidar y guardar para que duren... Me gustaba ir y ponerme de cabeza dentro del cajón y revolver. A veces n o jugaba más que a eso. Otra cosa era  encender la lámpara brazo del escritorio de papá y ponerme a pintar con las hojas dobles de colores al agua que traía Billiquen. Las juntaba para mojarlas y hacer aparecer sus colores todas juntas una tarde.
También iba a leer allí o a fabricar dibujos móviles de esos que los repetís y los hacer mover... Papá me había enseñado con un lápiz enroscando lo de arriba pero a mí me gustaba más hacer como había aprendido con las chicas en el colegio, el talonario de viñetas que corre moverlo con el dedo pulgar.
La chica que lo había llevado al grado lo había mostrado con nuestro cuerpo desnudo y cómo nos iban a crecer las tetas y el pelo entre las piernas... Ninguna monja la pescó, ni la maestra, si no  moría! Ella estaba "avivada". Era una ídola! Después fue abanderada, en el Secundario.
Bueno, la cosa es que hubo construcción y todo cambió.
Creo que otra vez hubo dinero del tío José.
Él se quedó con el departamento donde vivimos nosotros  y así se comunicaba por dentro con las dos o tres últimas habitaciones que dedicó a Estudio Contable. Toda la planta baja era para los tíos. Tío José, tía Norma y Josesito! Teníamos primito!
Nosotros nos mudamos arriba. Había un dormitorio para cada uno y balcón. Del dormitorio de mi hermano, salía una escalera que iba  al fondo, abajo y también hacia arriba, a la terraza  pasando por el lavadero con la pileta de lavar.
Los abuelos, se quedaron sin patio.
El que también salió perdiendo fue papá, que se quedó sin habitación escritorio. Mamá le había puesto el escritorio, junto al píano, en la pared del comedor, la más larga, medianera, pero mirando a la pared, como en penitencia, y eso que del otro lado estaba la TV y el balcón. Total, decía, Enrique no está en todo el día y a la noche cuando llega, se pone a trabajar y la tv la enciende y no la mira.
Papá llegaba tarde del trabajo en los altos de la 28, en Vélez Sardfield. Decía que no le gustaba vivir en Lanús. Insistía  que nos mudáramos a Salguero.
A salguero íbamos de excursión cada 15 días a limpiar, encerar, comíamos sandwich con huevo duro y jugábamos con Carmen, la hija de la encargada que era muy simpática y siempre estaba sonriendo. Hablaba como cantando. Me divertía mucho. También siempre nos peleábamos con mi hermano. Los dos queríamos como dormitorio la habitación dela esquina.
Todo estaba vacío.

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