Veía muchas series de tv. Leía muchos artículos de ciencia, para chicos del Billiquen y Mundo Infantil, y a veces también del diario. Me atraían los documentales y los cuantos y dibujos de ciencia ficción. Leía de los libros de la biblioteca de papá. Julio Verne para imaginar.
Por la tarde, hacía experimentos en los restos de pie de lo que había sido gallinero en el fondo. Tenía aún la puerta de alambre y la abría y la cerraba imaginando mi casa y una escuela. construí con tablas pintadas de negro pizarrones y compré tizas blancas y de colores. Dibujaba mucho. Mamá me regaló un borrador de verdad, como en la escuela. también cajas de tizas que le habían quedado de cuando quiso ser concertista con la promoción de Mariano Mores, junto a quien había estudiado en el Conservatoria Nacional, pero no la dejaron seguir esas materias después de recibirse de Profesora. No eran para las "mujeres de bien". Ella era Presidenta de las Niñas de Acción Católica en Santa Lucía y esos proyecto no eran "buenos". Le abrieron un Conservatorio Particular en un espacio donde vivía. Armaba funciones en el teatro, tenían boletín y llevaba a dar examen libre en el Nacional. Era Buena Profesora! Hay un álbum de fotos del conservatorio Coppola pues mi tío José, sabía violín y no quedó afuera... aunque él estudiaba Ciencias Económicas!
Con los restos de todos esos proyectos muertos, yo le daba vida imaginaria a mi propia aula en el gallinero vacío del fondo de mi casa de Lanús. Tenía un rincón laboratorio, donde hacía experimentos con alcohol y hojas extrayendo clorofila de distintos tonos... en frasquitos de vidrio que cuidaba como valiosos...
Pero por las tardes de mucho sol, no me dejaban "ir al fondo". Dormían siesta y creo que no me podían "vigilar", yo tenía muchas ocurrencias, hasta me subía a los árboles, el olivo era mi preferido por su base de ramas bajas. Imaginaba mi casa en el árbol... Me sentaba y miraba desde allí hacia todos los lugares...
Cuando no me dejaban ir al fondo, iba a la terraza de los abuelos, era a sol pleno y con masetas resecadas en su alrededor. Pero a mí me gustaba lo mismo. Tenía una hamaca doble, de madera pintada de rojo que Papá Noel había dejado una Navidad y me subía de pie en la base imaginando que viajaba. No me sentaba, me esforzaba en mantener el ritmo del vaivén parejo y lijero.
Un día presentí y percibí.
Me dio miedo la muerte.
Era de tarde y mis abuelitos dormían la siesta. Estaba en su taerraza. Sentí inquietud y algo de temor por ellos y por mí. Sentí amor y pena.
Despacito, casi sin hacer ningún ruido fui hasta la puerta de su dormitorio que siempre estaba abierta y esperé sentir que respiraban... Me llené de paz y volví a la terraza.
De pronto otra vez la inquietud... "Todo es imaginario" ... como si imagináramos la vida...
Si pudiera moverme ligerito, ligerito... ligerito! desaparecería y nadie me vería, como en los experimentos que hacía con molinetes, ruedas y palitos... Podría ir y venir sin ser vista... y... hasta quizás ... quizás... estar en otros lugares... invisibles!
Podría haber otros seres aquí mismo que se movieran tan rapidito como para que ni siquiera se pudiera interceptar su moverse... y habría otros mundos... muchos mundos! EN UN MISMO "ESPACIO", en un mismo lugar!
Escalofríos! ... Sí recorrió mi cuerpo grandes y persistentes escalofríos ...
De golpe, reaccioné y me dije:
- "Tengo que recordarlo. No me tengo que olvidar que tengo 9 años y PIENSO Y SIENTO ESTO..."
Lo recuerdo muy bien, Como si hubiera sido ayer mismo, sesenta y un años después, hoy. Aún no sé bien porqué ni para qué. Pero es cierto que percibo lo mismo que sentí en aquel momento, en que "me dí cuenta". Habrá puertas a otros mundos??? Si las hay, a los 9 años había encontrado una de ellas. No la abrí, creo...
Por la tarde, hacía experimentos en los restos de pie de lo que había sido gallinero en el fondo. Tenía aún la puerta de alambre y la abría y la cerraba imaginando mi casa y una escuela. construí con tablas pintadas de negro pizarrones y compré tizas blancas y de colores. Dibujaba mucho. Mamá me regaló un borrador de verdad, como en la escuela. también cajas de tizas que le habían quedado de cuando quiso ser concertista con la promoción de Mariano Mores, junto a quien había estudiado en el Conservatoria Nacional, pero no la dejaron seguir esas materias después de recibirse de Profesora. No eran para las "mujeres de bien". Ella era Presidenta de las Niñas de Acción Católica en Santa Lucía y esos proyecto no eran "buenos". Le abrieron un Conservatorio Particular en un espacio donde vivía. Armaba funciones en el teatro, tenían boletín y llevaba a dar examen libre en el Nacional. Era Buena Profesora! Hay un álbum de fotos del conservatorio Coppola pues mi tío José, sabía violín y no quedó afuera... aunque él estudiaba Ciencias Económicas!
Con los restos de todos esos proyectos muertos, yo le daba vida imaginaria a mi propia aula en el gallinero vacío del fondo de mi casa de Lanús. Tenía un rincón laboratorio, donde hacía experimentos con alcohol y hojas extrayendo clorofila de distintos tonos... en frasquitos de vidrio que cuidaba como valiosos...
Pero por las tardes de mucho sol, no me dejaban "ir al fondo". Dormían siesta y creo que no me podían "vigilar", yo tenía muchas ocurrencias, hasta me subía a los árboles, el olivo era mi preferido por su base de ramas bajas. Imaginaba mi casa en el árbol... Me sentaba y miraba desde allí hacia todos los lugares...
Cuando no me dejaban ir al fondo, iba a la terraza de los abuelos, era a sol pleno y con masetas resecadas en su alrededor. Pero a mí me gustaba lo mismo. Tenía una hamaca doble, de madera pintada de rojo que Papá Noel había dejado una Navidad y me subía de pie en la base imaginando que viajaba. No me sentaba, me esforzaba en mantener el ritmo del vaivén parejo y lijero.
Un día presentí y percibí.
Me dio miedo la muerte.
Era de tarde y mis abuelitos dormían la siesta. Estaba en su taerraza. Sentí inquietud y algo de temor por ellos y por mí. Sentí amor y pena.
Despacito, casi sin hacer ningún ruido fui hasta la puerta de su dormitorio que siempre estaba abierta y esperé sentir que respiraban... Me llené de paz y volví a la terraza.
De pronto otra vez la inquietud... "Todo es imaginario" ... como si imagináramos la vida...
Si pudiera moverme ligerito, ligerito... ligerito! desaparecería y nadie me vería, como en los experimentos que hacía con molinetes, ruedas y palitos... Podría ir y venir sin ser vista... y... hasta quizás ... quizás... estar en otros lugares... invisibles!
Podría haber otros seres aquí mismo que se movieran tan rapidito como para que ni siquiera se pudiera interceptar su moverse... y habría otros mundos... muchos mundos! EN UN MISMO "ESPACIO", en un mismo lugar!
Escalofríos! ... Sí recorrió mi cuerpo grandes y persistentes escalofríos ...
De golpe, reaccioné y me dije:
- "Tengo que recordarlo. No me tengo que olvidar que tengo 9 años y PIENSO Y SIENTO ESTO..."
Lo recuerdo muy bien, Como si hubiera sido ayer mismo, sesenta y un años después, hoy. Aún no sé bien porqué ni para qué. Pero es cierto que percibo lo mismo que sentí en aquel momento, en que "me dí cuenta". Habrá puertas a otros mundos??? Si las hay, a los 9 años había encontrado una de ellas. No la abrí, creo...
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