sábado, 21 de noviembre de 2015

9.- VASCONCELOS Y EL SEPAC

Eran tiempos de actividad gremial. En Córdoba estaba el SEPAC (fundado por Eduardo Requena, el profesor de Historia) y en Capital ya se hablaba de la CETERA.

En las escuelas se daban dos materia nuevitas: ESTUDIO DIRIGIDO y  CONSEJO DE CLASE. En la primera  se enseñaba a pensar con distintas técnicas y estrategias. Y  la segunda era la clave  para aprender a PARTICIPAR y así nunca más  entregar los derechos propios a los demás.

Trabajé con los chicos mucho  en las dos. Leíamos entre todos Mi planta de Naranja Lima de José Mauro de Vasconcelos. Discutíamos, elaborábamos propuestas, participábamos.

Cuando volví a Buenos Aires, aprendía manejar y mi tío José se ofreció a conseguirme el registro con acomodo. ¡Menos mal! Me perseguían! Estaba MARCADA por  "nefasta y peligrosa con capacidad de liderazgo y perturbadora de las mentes de los jóvenes niños y adolescentes. Trabajaba con autores prohibidos como J.M. Vasconcelos"... Leyeron eso en mi PRONTUARIO...
Tío José,   no sé cómo hicieron pero me salvaron!
Tuve que esperar y sacar el certificado  para el registro en forma normal y todo salió natural. Sobrevivía!
Muchos compañeros docentes de Córdoba...  hoy... ¡NO ESTÁN!

Recuerdo bien y algo más!

Hace pocos años, en la primer década del milenio... recorría mesas de libros viejos por la Calle Corrientes armando un grupete de libros de oferta. Vasconcelos me hizo el mejor regalo que pudo desde donde está...
Un pequeño libro viejo sobresalía de una montaña de libros. Azulado y gastado. No reconocía el título, hasta que vi su autor... "EL VELERO DE CRISTAL" J.M. V. Algo me paralizó un instante y me llevó a abrirlo desde la primera hoja... 22/3/79 una firma JOSÉ MAURO DA VASCONCELOS.
Estuvo presente en mis clases en  1976 y ahora corría el 2006 .  Fue un nuevo regalo vital! Su firma era presencia y un nuevo mensaje.
La dicha está encerrada en el velero de cristal...  Hay que navegar!

8.- LE DIO EL CUERO

La década del 70 venía intensamente vivida por Todos y Todas (diría hoy la Cristi). Yo tuve el regalo de haberla vivido, no me la contaron: ¡la viví!
Descubrí la belleza de los encuentros humanos, el entramado social, el poder del compartir y también intenté hacer realidad mi vocación  profesional y social. El mundo universitario abrió mi mente y entendimiento a un nuevo nivel.
La Psicología era mi elección. Era el cuarto año en la Universidad del Salvador  pero  me inscribía en el Tercer año pues  el primero había sido todo entero de Curso de  Ingreso. Me gustaba Teología y en realidad, estaba cursando Psicología porque quise inscribirme en Filosofía de la UBA y mamá puso el grito en el cielo. No pude sostener defensa alguna pues a cada rato había corridas y desaparecidos  y nunca clases. Quizás, sin saberlo, de esta manera mamá me había salvado la vida.
Entonces se me había ocurrido entrar en el CONSUDEC y seguir el Profesorado de Ciencias de la Educación; pero  fue peor pues ERA UN NIVEL TERCIARIO Y NO ERA UNIVERSITARIO! Eso NO LO IBAN A PERMITIR! Uf, qué fiasco!
Pensar que ahora no soy nada pues abandoné todo y no pude  completarlo.
Tengo el mejor título  que llena de orgullo mi corazón y el alma. Soy  de la última promoción.
SOY MAESTRA!
Eso, ya venía conmigo...
En la Congregación de las AZules  se iniciaba una experiencia de noviciado en el chalet de la provincia de Córdoba, Capital. cerca del Río Primero y el parque Las Heras.
Eramos un grupete de 5 o 6 con Soeur María Inés como Madre Maestra. La experiencia implicaba una realidad de autosostén y me ofrecían un cargo de maestra en el Integral Nuestra Señora  para  ya! Si iba a ser parte del grupo de postulantes novicias, debía partir inmediatamente para hacerme cargo del puesto.
Había votado a Cámpora. Faltaba votar a Perón. El tío ya lo traía a Gaspar Campos. faltaban las elecciones.
Es el único cuadradito de mi  antigua libreta DNI que tiene un sello de JUSTIFICADO...
Ese día, aprendía bailar cuarteto en las calles de Córdoba Ciudad con los  negrazones que nos sacaban mientras paseábamos celebrando por todo el barrio, las plazas y las calles. Este era el Pueblo. Me reconocí parte de mi pueblo. Pertenecía.
La experiencia más profunda de mi vida docente, la tuve en Córdoba, ese año como maestra de Séptimo grado, con áreas de Matemática y Ciencias en 6to grado.
También descubrí que no era necesario ser monja para comprometerse con lo social y que la vida religiosa es una calle paralela con mucho de obedecer para no pertenecer del todo y eso no me gustaba. Cristo se encarnó hasta la muerte, según el mismo mensaje que da origen a la vida religiosa que no se terminó de encarnar!
Comprometida con mi compromiso de ser sostén y el aula que había gestado, más que nada con mis alumnos, llegué al final del año, me despedí y regresé...
Mamá contenta. Eso me pedía en cada carta.
Igual, siempre pensé que ... ME DIO EL CUERO  a mí también!



7.- EL DOMICILIO

Papá no se tragó eso de que era necesario quedarse en Lanús por los Colegios de nosotros y el conservatorio de mamá. Era Regente en Banfield.
Él había comprado Salguero para mudarnos a la Capital y dejar Lanús. Parece que a tía Norma y a papá eso de vivir en Lanús no les gustaba. Tía Norma era de Avenida Caseros,  la calle de la Penitenciaría, pero mucho más hacia Entre Ríos. Y papá Enrique era de Constitución.  Había vivido en La Plata.
De la tía Norma conocimos a su tía y tío que la habían criado. No recuerdo muy bien qué había sucedido con la mamá y el papá creo que era el pintor. Los cuadros que están en las paredes tienen su firma. La mayoría son óleos con paisajes. No sé por qué no se hablaba mucho de ellos.
De la familia de papá no conozco a nadie. Recién ahora entre los muchos papeles que dejó, revisando carpetas, encontré hasta fotos de mi abuela y abuelo paterno.
Parece que este abuelo Pedro llevó una doble vida y terminó por suicidarse. Hay hasta un recorte de diario provincial. No vivían en  la Ciudad de Buenos Aires.
En casa no se hablaba del tema. Una vez quise saber y solo me decían  que parecía que la mamá era maestra, que se había quedado sola y que eran muchos hermanos pero sólo un varón, papá. Que una familia en muy buena posición económica le pidió a la madre que se lo diera para criarlo y se lo llevaron, fue criado desde muy chico con institutrices y muchos detalles de atención. Había campos y estancia. Pero este matrimonio que no tenía hijos era mayor y murió antes de que le dejaran algo a su nombre. Los herederos se encargaron de aclarar su situación. Papá nunca quiso hablar del tema. Sabíamos por mamá que nunca perdonó a su mamá por haberlo entregado así.
¡Qué triste!
Tuve siempre esa sensación.  Me despertaba mucho amor por mi papá que tan poco podía expresar. Lo veía como taponado en sus afectos y con una gran herida en el alma, llena de dolor.
Al mismo tiempo era como si eso le hubiera regalado una gran sabiduría en su conocer e investigar y un gran sentido  de lo social, que me supo transmitir.  Quise mucho a papá.  Lo acompañé como pude cuanto pude. Mi hermano nunca lo entendió.

Papá  quiso  mudarse y amenazó con una separación. Se armó y hubo abogados a los que acompañé a mamá a consultar. Pasó un tiempo y todo se calmó.
Cuando terminé el secundario en el Inmaculada que amaba, María Eloísa me dio trabajo formal. Era Ayudante de Clases Prácticas y luego fui Secretaria del Secundario!
El Colegio fue mi hogar por muchos años! Ma Mère me había dado la llave de la Pantera Rosa (llaverito) para entrar y salir cuando quisiera. Era una más. Quería ser monja y ayudar a los que menos tienen y trabajar por la Justicia Social. Angelelli en La Rioja ya lo hacía y allí estaban las hermanas con una nueva casa.
Quique iba terminando el secundario y empezaba la facultad de Ingeniería. También trataba de mediar entre mamá y papá y se puso a hacer arreglos en Salguero, como obrero. Tiró a bajo una pared, diseñó una biblioteca, Al fin y al cabo iba a ser Ingeniero!
Papá dejaba hacer pero no estaba muy convencido de nada...
Mamá vivía de protesta en protesta y muy limitada  como cuando quiso ser concertista y no la dejaron pero ahora nadie le proponía su conservatorio...

6.- LAS FIESTAS

NAVIDAD era la más importante para los abuelos.
Para mí todas eran sinónimo de novedades y Navidad y Reyes de regalos! Luces, arbolitos adornados,fuegos artificiales y comidas muy ricas preparadas  con esmero y dedicación.
El encuentro era siempre en la mesa grande de los Abuelos. (A veces había desencuentros y discusiones).
Al principio, cuando éramos  muy chiquitos, estuvimos todos juntos. También para Pascuas, Año Nuevo y a veces alguna fecha más que lo requería por algo.
La abuela era la cocinera. Mamá ayudaba. A veces tía Norma subía algún plato de entrada o postre. Casi siempre era sorpresa. No estaba nunca con la familia. Quería independizarse lo más que pudiera, casi como si no viviera  allí, en su departamento. Decía que tío José estaba muy pendiente de su familia y eso los distanciaba.  "Los Cóppola son metidos y tu abuela y tu mamá mucho más, bah, vos sos hija de ellas." Me decía cuando bajaba a hablar con ella o iba a visitarla. Me enseñó a tocar las castañuelas. Tenía discos de pasta de boleros, tangos, y canciones antiguas. Me los prestó cuando el abuelo Luis me regaló el Wincofón con tres velocidades.
Para las fiestas lo hacía sonar hasta que me retaran porque molestaba tan fuerte. Me hubiera gustado tener parlantes!
A mi tía Norma, siempre le guardé un compasivo cariño. Aún hoy que está sola por ahí,  con Josesito con su vida.
Nunca supe si era feliz  y   en mí depositaba lo que le molestaba, encerrado, como para devolverlo a la familia del marido que acusaba, o si era toda infeliz de veras!
Decidieron alejarse. Tío José murió alucinado. No sin antes  pelearse con justa causa con mi hermano Quique, aunque en realidad es Enrique José Luis pero se hace llamar Ingeniero Enrique. Enrique como  papá.
Tía Norma vive.
Josesito, mi primo: también.
Más, no sé. Quise, pero tía no quiere.

5.- DE MUDANZA

Bah! si se puede decir mudanza, mudanza... en verdad, desde abajo hacia arriba y con más ambientes.
Papá había comprado Salguero con un crédito  de la obra social policial. Era de la PFA, personal civil. Para él un orgullo pertenecer a la Institución del gallito policial, de la cooperativa  almacén, del Club en Libertador donde íbamos a la pileta en verano.
Vivíamos muy apretados y Quique y yo, crecíamos. A mí me habían puesto a dormir junto a la bilbioteca de la entrada de la casa de abajo. Mi cuna cama era grandota y al sacarle el barabdal quedaba una cama que podía convertirse en sillón de madera lustrada de día.
Mi hermano tenía una cama bajo la ventana, en el cuarto de papá y mamá. Yo ya había perdido el lugar junto a la pared. Por años dormimos todos en el mismo cuarto. Había otro, pero estaba elñ escritorio de papá, estaba todo lleno de libros y papeles y estantes. No se veía la pared. Bajo la ventana que daba al patiecito interno con la pileta de lavar, estaba el cajón de los juguetes diarios. Esos no eran de cuidar y guardar para que duren... Me gustaba ir y ponerme de cabeza dentro del cajón y revolver. A veces n o jugaba más que a eso. Otra cosa era  encender la lámpara brazo del escritorio de papá y ponerme a pintar con las hojas dobles de colores al agua que traía Billiquen. Las juntaba para mojarlas y hacer aparecer sus colores todas juntas una tarde.
También iba a leer allí o a fabricar dibujos móviles de esos que los repetís y los hacer mover... Papá me había enseñado con un lápiz enroscando lo de arriba pero a mí me gustaba más hacer como había aprendido con las chicas en el colegio, el talonario de viñetas que corre moverlo con el dedo pulgar.
La chica que lo había llevado al grado lo había mostrado con nuestro cuerpo desnudo y cómo nos iban a crecer las tetas y el pelo entre las piernas... Ninguna monja la pescó, ni la maestra, si no  moría! Ella estaba "avivada". Era una ídola! Después fue abanderada, en el Secundario.
Bueno, la cosa es que hubo construcción y todo cambió.
Creo que otra vez hubo dinero del tío José.
Él se quedó con el departamento donde vivimos nosotros  y así se comunicaba por dentro con las dos o tres últimas habitaciones que dedicó a Estudio Contable. Toda la planta baja era para los tíos. Tío José, tía Norma y Josesito! Teníamos primito!
Nosotros nos mudamos arriba. Había un dormitorio para cada uno y balcón. Del dormitorio de mi hermano, salía una escalera que iba  al fondo, abajo y también hacia arriba, a la terraza  pasando por el lavadero con la pileta de lavar.
Los abuelos, se quedaron sin patio.
El que también salió perdiendo fue papá, que se quedó sin habitación escritorio. Mamá le había puesto el escritorio, junto al píano, en la pared del comedor, la más larga, medianera, pero mirando a la pared, como en penitencia, y eso que del otro lado estaba la TV y el balcón. Total, decía, Enrique no está en todo el día y a la noche cuando llega, se pone a trabajar y la tv la enciende y no la mira.
Papá llegaba tarde del trabajo en los altos de la 28, en Vélez Sardfield. Decía que no le gustaba vivir en Lanús. Insistía  que nos mudáramos a Salguero.
A salguero íbamos de excursión cada 15 días a limpiar, encerar, comíamos sandwich con huevo duro y jugábamos con Carmen, la hija de la encargada que era muy simpática y siempre estaba sonriendo. Hablaba como cantando. Me divertía mucho. También siempre nos peleábamos con mi hermano. Los dos queríamos como dormitorio la habitación dela esquina.
Todo estaba vacío.

4.- SI SE MUEVE LIGERITO: ¡DESAPARECE!

Veía muchas series de tv. Leía muchos artículos de ciencia, para chicos del Billiquen y Mundo Infantil, y  a veces también del diario. Me atraían los documentales y los cuantos y dibujos de ciencia ficción. Leía de los libros de la biblioteca de papá. Julio Verne  para imaginar.
Por la tarde, hacía experimentos en los restos de pie de lo que había sido gallinero en el fondo. Tenía aún la puerta de alambre y la abría y la cerraba imaginando mi casa y una escuela. construí con tablas pintadas de negro pizarrones y  compré tizas blancas y de colores. Dibujaba mucho. Mamá me regaló  un borrador de verdad, como en la escuela. también cajas de tizas que le habían quedado de cuando quiso ser concertista con la promoción de Mariano Mores, junto a quien  había estudiado en el Conservatoria Nacional, pero no la dejaron seguir esas materias después de recibirse de Profesora. No eran para las "mujeres de bien". Ella era Presidenta de las Niñas de Acción Católica en Santa Lucía y esos proyecto no eran "buenos". Le abrieron un Conservatorio Particular en un espacio donde vivía. Armaba funciones en el teatro, tenían boletín y llevaba a dar examen libre en el Nacional. Era Buena Profesora! Hay un álbum de fotos del conservatorio Coppola pues mi tío José, sabía violín y no quedó afuera... aunque  él estudiaba  Ciencias Económicas!
Con los restos de todos esos proyectos muertos, yo le daba vida imaginaria a mi propia aula en el gallinero vacío del fondo de  mi casa de Lanús. Tenía un rincón laboratorio, donde hacía experimentos con alcohol y hojas extrayendo clorofila de distintos tonos... en frasquitos de vidrio que cuidaba como valiosos...
Pero por las tardes de mucho sol, no me dejaban "ir al fondo". Dormían siesta y creo que no me podían "vigilar",  yo tenía muchas ocurrencias, hasta me subía a los árboles, el olivo era mi preferido por su base de ramas bajas. Imaginaba mi casa en el árbol... Me sentaba  y miraba desde allí  hacia todos los lugares...
Cuando no me dejaban ir al fondo, iba a la terraza de los abuelos, era a sol pleno y con masetas resecadas en su alrededor. Pero a mí me gustaba lo mismo. Tenía una hamaca doble, de madera pintada de rojo que Papá Noel  había dejado una Navidad y me subía de pie en la base  imaginando que viajaba. No me sentaba,  me esforzaba en mantener el ritmo del vaivén parejo y lijero.
Un día presentí  y percibí.
Me dio miedo la muerte.
Era de tarde y mis abuelitos dormían la siesta. Estaba en su taerraza. Sentí inquietud y algo de temor por ellos y por mí. Sentí amor y pena.
Despacito, casi sin hacer ningún ruido fui hasta la puerta de su dormitorio que siempre estaba abierta y esperé sentir que respiraban... Me llené de paz y volví a la terraza.
De pronto otra vez la inquietud... "Todo es imaginario" ...  como si imagináramos la vida...
Si pudiera moverme ligerito, ligerito... ligerito!  desaparecería y nadie me vería, como en los experimentos que hacía con molinetes, ruedas y palitos... Podría ir y venir sin ser vista... y... hasta quizás ... quizás... estar en otros lugares... invisibles!
Podría haber otros seres aquí mismo que se movieran tan  rapidito como para que ni siquiera se pudiera interceptar su moverse... y habría otros mundos... muchos mundos!  EN UN MISMO "ESPACIO", en un mismo lugar!
Escalofríos!  ... Sí  recorrió mi cuerpo grandes y persistentes escalofríos ...
De golpe, reaccioné y me dije:
- "Tengo que recordarlo. No me tengo que olvidar que tengo 9 años y PIENSO Y SIENTO  ESTO..."
Lo recuerdo muy bien, Como si hubiera sido ayer mismo, sesenta y un años después, hoy. Aún no sé bien porqué ni para qué.  Pero es cierto que percibo lo mismo que sentí en aquel momento, en que "me dí cuenta". Habrá puertas a otros mundos??? Si las hay, a los 9 años había encontrado una de ellas. No la abrí, creo...



3.- AY! AY! AY! ME SACÓ LOS JUGUETES!

Ya no estaban encima de mí. Podía moverme, pensar y hacer, investigar cuando no se daban cuenta. En cierta forma, mi hermano hacía posible mi libertad.  Sólo me paralizaba cuando se daban cuenta que estaba y siempre recibía gritos  y retos por mis ocurrencias.
Con los juguetes parecía ser más seguro, me los administraban pero... al final, ya no eran para mí pues aparecía mi hermanito y se los tenía que dejar poque "era más chiquito" y estaba enfermo,  a ver si  otra vez se ahogaba. 
Cuando creció intenté muchas veces recuperar lo que perdía, pero siempre, gritando y llorando,  me culpaban de lastimarlo o provocarlo y si discutía defendiendo mi derecho, terminaba "cobrando". Mamá se sacaba, el griterío atraía a toda la familia. Venía  la abuela a ver qué sucedía, terminaba gritándole a la hija,  el tío también aparecía y se armaba entre hermanos, Aída  con José gritando, la abuela Ángela refunfuñando y Quique, mi hermano y yo, llorando...  Papá nunca estaba.
Aparecía el abuelo. A veces ponía a cada uno en su lugar  con unos gritos certeros. Otras veía que era tal el momento generado que me abrazaba y me sacaba del entuerto... Nos íbamos al sillón de su casa y me hablaba:
-"Vos sos más grande, tenés que comprender a tu hermanito que es chiquito, abuelito los quiere mucho y no los quiere ver pelear, ahora están todos peleando, pero ya  se les va a pasar. No llorés, Abuelito te quiere. Vení que te lavamos la cara y ya está."
...Había perdido todo o lo había ganado... Nunca lo pude saber!
Recuerdo las caricias de mi abuelo en el sillón del comedor mientras  mirábamos la TV  cuadrada en blanco y negro, con el elevador de tensión debajo, amarillito y con la perilla para subir o bajar la tensión.
Ya no había gritos. 
Mi hermanito se había quedado con mamá en mi casa. Yo estaba  arriba, con los abuelos. El tío en su oficina. La abuela, en su cocina. Pronto habría algo rico de comer. Si era con masa, seguro que iba a poder ayudarla y aprender o jugar. Me hacía masa de agua para jugar  en la tabla o en banquito grande de madera. Jugaba a ser La Petrona en la TV. Juanita era imaginaria.



CAPITULO I - 1.- MAMÁ: ¿QUÉ ME TRAJISTE?

MAMÁ: ¿QUÉ ME TRAJISTE?

A tan solo dos años, la vida en el Plano es una única eternidad consciente,  que se expresa con el alma hablando...
Subió la escalera y entró a casa de los abuelos con el niño en brazos. Estaba jugando,   pero me habían avisado que volvía mamá después de dos días de no verla.
El paquete, esta vez, no era  para mí, aunque cambiaría mi vida  inevitablemente desde ese momento preciso...
-"Mamá, ¿qué me trajiste?"
En silencio el abuelo me subió a upa para ver la carita de mi hermano, que asomaba dormido y pequeña de entre el matorral de telas que lo cubría... Era marzo,  no hacía frío. Todo era raro... ¡Un hermano!
Podía ser un compañero, y una vida compartida,  podía ser un seguidor de rutas  que exploraba o uno más que las abriera...  Podía ser el verdadero compañero eterno de la vida estemos donde estuviéramos... a la distancia... Podía ser... pues...  NACIÓ COMO MI HERMANO!


2.- FALSO CRUP

Laringotraqueobronquitis, ese es el nombre médico del ahogo, de la imposibilidad de que el aires transite por la tráquea hasta los pulmones. Generalmente de origen viral, se presenta con facilidad en niños pequeños desde los 3 meses hasta los 4 o 5 años de edad.

En la Medicina Germánica corresponde a conflictos generados por susto, por imagen vista y sonido que genere temor, miedo, o sensación de estar suspendido en el aire; también amenaza del lugar físico donde se está. "El territorio está amenazado".

Vivíamos en tres ambientes con salida independiente a la calle.
La casa de Lanús eran tres departamentos. Los había construido el Abuelo Luis y en principio, iban a ser para alquilar.
La familia, originariamente, vivía en zona Sur de Capital, cruzando el riachuelo. Muy cerca de Santa Lucía. Lanús era solamente un terreno de doble frente que se había comprado  y del que se pretendía obtener el dinero para el alquiler en Capital.
Pero...
Mientras avanzaba la construcción de los departamentos, que en un principio iban a ser dos, mamá, Aída, se casaba y el tío José  con matrícula de Contador Público Nacional  quería tener su propio estudio para atender a los clientes que ya tenía.
Los abuelos Luis y Ángela, consintieron a los pedidos, un departamento para que viva la nueva familia que se iniciaba y otro para el nuevo profesional.
Entonces... ¿Porqué quedarse en Capital?
Estaba decidido!
El arquitecto Lembo debería reformular los planos y construir un tercer departamento en el primer piso, para los abuelos. Escalera de mármol blanco, desde la puerta del corredor al pasillo superior. Frente de la casa igual, con mármol  el alto de la planta baja.
Se constituyó la familia y su territorio.

El del falso crup, era mi hermano. Yo, ya había pasado otra historia desde muy pequeña. Una perforación de tímpano y aplicaciones de rayos a los 6 meses por una mancha muy grande en mi espalda. Igual a una frutilla enorme.  Hice tanto lío  que ni con la presencia de mi abuelo lograron terminar las sesiones. Fue él mismo quien lo impidió como si supiera que me hacía daño, aunque había ido para que me tranquilizara.
Mi hermanito recurrió al falso crup por años.   Mamá lo mimaba y cuidaba. Papá decía que era "abúlico".

Papá había tenido problemas de salud  cuando fue Administrador del Churruca. Un poco por el viaje, mucho por las discusiones con mamá y el entorno familiar, se  hizo un lugar para dormir en el Hospital   y curarse de una úlcera gastroduodenal que empezaba a tenerlo mal. En el Churruca lo mimaban y sanaba!

Casi un año de estar lejos. Recuerdo muchas imágenes. Había cumplido 4 años y Quiquito, iba a cumplir los 2. Era llorón. Me inquietaba escucharlo.

Ese verano, El tío Vicente, hermano del abuelo Luis, nos invitó a su casa de Lobería. Recuerdo mucho ese viaje. Conocimos las playas de Necochea con olorcito a aceite de coco y espuma marroncita en la orilla de las olas. Decían que era yodo y te la desparramaban por la piel todita.

Después, el Abuelo Luis trajo de vuelta a papá a casa. Estaba curado.