Había votado a Cámpora y sentía y veía que la Patria se completaba, los que siempre habían sido considerados "fuera" cantaban por las calles como devueltos a su verdadero lugar. Cantaban, reían, se emocionaban, celebraban...
Viajé a Córdoba para mi experiencia nueva de vida religiosa. quería "ser monja" y servir al los demás, servir a una sociedad sufriente que clamaba desde un lugar limitado para ser feliz y sobre todo, ser reconocida como tal. Eran tiempos difíciles pero parecía que todo podía "cambiar"... Iniciaba un camino nuevo y en "comunidad". María Luisa era la Superiora de la Congregación Azul que lo hacía posible, después de tantos Capítulos en Francia. Europa no estaba convencida de lo que sucedía en las Provincias de Suramérica, sobre todo en Argentina. Se presagiaba una división... un "cisma"...
¿Era igualito a lo que sucedería en la Patria???
No pude votar a Perón. Tengo el sellito de "Justificado" desde Córdoba.
Esa noche, salimos todas a celebrar con el pueblo en las calles de la ciudad. Aprendí a bailar cuarteto. Era parecido a la cumbia de mi adolescencia y del club. Me sentía bien viendo la felicidad sencilla y espontánea de todos en la calle. Todo parecía estar al fin "bien"...
ILUSA! Era una ilusión. Los que realmente tenían el PODER no estaban dispuestos a ceder nada y menos la posibilidad de manejarlo todo... Bah, IGUAL QUE AHORA! IGUAL QUE SIEMPRE!
... Igual que en todo el mundo...
Poco a poco se fue la alegría y comenzaron las "diferencias" que se marcaban para que ese pueblo no se mezclara... No tenía un lugar junto a la "gente bien"... Sólo podía resignarse a servir y respetar...
Persecuciones, discusiones, arrebatos, enojos, represión, VIOLENCIA...
El objetivo es SILENCIAR y MOSTRAR una ARGENTINA ORDENADA Y OBEDIENTE...
El Monse Angelelli nos decía siempre que "obediencia" venía de ob-audire y significa estar "atento a escuchar" La PALABRA RECLAMA! Y su frase de OBEDIENCIA era "Con un oído en el Pueblo y otro en el Evangelio".
Fue asesinado en un simulado accidente en la zona de Chamical. Su sangre regaba la ruta con sus brazos en cruz... Carlos Saúl Menem era el Gobernador de La Rioja y su hermano Eduardo el "manejatodo"... el que "pensaba".
Tiempos fuertes de verdades ocultas que se manifestaban. Represión, silenciamiento y desaparición a la fuerza. Sólo había que discernir y optar para sentir el verdadero sentido. Era peligroso. Muchos vivían la ilusión con formato de "sin forma" como "ascéptica" eran los que decían de los otros: "Algo habrán hecho"...
La Iglesia se sumó a los tiempos con el rol del silencio para conservar el poder...
Esa no era la Iglesia a la que quería pertenecer formalmente como religiosa. Me sentía cómplice de la injusticia humana y la estafa a la Vida concedida por Dios. Eran tiempos de mucha oración para discernir mi yo soy pero cómo?
Una tarde, mientras corregía y preparaba mis clases para el día siguiente en el Integral Nuestra Señora, llegó el Monse con el rastrojero, desde La rioja, y golpeó en la puerta de la cocina pues las hermanas no estaban y me vio por la ventana. Le preparé té, lo prefería. Charlamos sobre la educación, los contenidos y la vida. El rol de la escuela, los cambios sociales, la exclusión sistemática y la pobreza sostenida injustamente en la ignorancia. También hablamos del "turco" y su "hermano"... el Monse sabía perfectamente por dónde, cómo, quiénes y para quiénes... "se cortaba el bacalao"...
Cuando en los 90 Menem fue Presidente, estuvo detrás su hermano...
A fin de año, después del viaje de egresadas de mis alumnas al que fui organizándolo como un viaje de estudios, me volví a Buenos Aires, de civil, sin nada más que mi fé de humana... En mi oración dije a Dios desde mi alma que percibía una vida paralela en esta Iglesia tan "interesada" y no quería eso pues mi interés era en la almas humanas para que pudiéramos construir un espacio mejor para todos y se las pretendía "fuera" del espacio, "excluídas" Eso yo no lo quería. Además... quería que me sucedieran las mismas cosas que le sucede a la gente común... no quería estar "fuera" y "congregada" quería se parte como fermento en la masa o como sal cotidiana... Fui escuchada!
En los primeros días de diciembre, regresaba...
Viajé a Córdoba para mi experiencia nueva de vida religiosa. quería "ser monja" y servir al los demás, servir a una sociedad sufriente que clamaba desde un lugar limitado para ser feliz y sobre todo, ser reconocida como tal. Eran tiempos difíciles pero parecía que todo podía "cambiar"... Iniciaba un camino nuevo y en "comunidad". María Luisa era la Superiora de la Congregación Azul que lo hacía posible, después de tantos Capítulos en Francia. Europa no estaba convencida de lo que sucedía en las Provincias de Suramérica, sobre todo en Argentina. Se presagiaba una división... un "cisma"...
¿Era igualito a lo que sucedería en la Patria???
No pude votar a Perón. Tengo el sellito de "Justificado" desde Córdoba.
Esa noche, salimos todas a celebrar con el pueblo en las calles de la ciudad. Aprendí a bailar cuarteto. Era parecido a la cumbia de mi adolescencia y del club. Me sentía bien viendo la felicidad sencilla y espontánea de todos en la calle. Todo parecía estar al fin "bien"...
ILUSA! Era una ilusión. Los que realmente tenían el PODER no estaban dispuestos a ceder nada y menos la posibilidad de manejarlo todo... Bah, IGUAL QUE AHORA! IGUAL QUE SIEMPRE!
... Igual que en todo el mundo...
Poco a poco se fue la alegría y comenzaron las "diferencias" que se marcaban para que ese pueblo no se mezclara... No tenía un lugar junto a la "gente bien"... Sólo podía resignarse a servir y respetar...
Persecuciones, discusiones, arrebatos, enojos, represión, VIOLENCIA...
El objetivo es SILENCIAR y MOSTRAR una ARGENTINA ORDENADA Y OBEDIENTE...
El Monse Angelelli nos decía siempre que "obediencia" venía de ob-audire y significa estar "atento a escuchar" La PALABRA RECLAMA! Y su frase de OBEDIENCIA era "Con un oído en el Pueblo y otro en el Evangelio".
Fue asesinado en un simulado accidente en la zona de Chamical. Su sangre regaba la ruta con sus brazos en cruz... Carlos Saúl Menem era el Gobernador de La Rioja y su hermano Eduardo el "manejatodo"... el que "pensaba".
Tiempos fuertes de verdades ocultas que se manifestaban. Represión, silenciamiento y desaparición a la fuerza. Sólo había que discernir y optar para sentir el verdadero sentido. Era peligroso. Muchos vivían la ilusión con formato de "sin forma" como "ascéptica" eran los que decían de los otros: "Algo habrán hecho"...
La Iglesia se sumó a los tiempos con el rol del silencio para conservar el poder...
Esa no era la Iglesia a la que quería pertenecer formalmente como religiosa. Me sentía cómplice de la injusticia humana y la estafa a la Vida concedida por Dios. Eran tiempos de mucha oración para discernir mi yo soy pero cómo?
Una tarde, mientras corregía y preparaba mis clases para el día siguiente en el Integral Nuestra Señora, llegó el Monse con el rastrojero, desde La rioja, y golpeó en la puerta de la cocina pues las hermanas no estaban y me vio por la ventana. Le preparé té, lo prefería. Charlamos sobre la educación, los contenidos y la vida. El rol de la escuela, los cambios sociales, la exclusión sistemática y la pobreza sostenida injustamente en la ignorancia. También hablamos del "turco" y su "hermano"... el Monse sabía perfectamente por dónde, cómo, quiénes y para quiénes... "se cortaba el bacalao"...
Cuando en los 90 Menem fue Presidente, estuvo detrás su hermano...
A fin de año, después del viaje de egresadas de mis alumnas al que fui organizándolo como un viaje de estudios, me volví a Buenos Aires, de civil, sin nada más que mi fé de humana... En mi oración dije a Dios desde mi alma que percibía una vida paralela en esta Iglesia tan "interesada" y no quería eso pues mi interés era en la almas humanas para que pudiéramos construir un espacio mejor para todos y se las pretendía "fuera" del espacio, "excluídas" Eso yo no lo quería. Además... quería que me sucedieran las mismas cosas que le sucede a la gente común... no quería estar "fuera" y "congregada" quería se parte como fermento en la masa o como sal cotidiana... Fui escuchada!
En los primeros días de diciembre, regresaba...
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